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100 metros lisos

Programa 7. Hemos llegado al ecuador. Solo quedamos 8 y pienso que cada día se va a ir complicando todavía más, y cada fallo puede ser determinante... y de fallos va esta semana.

Empezamos: prueba de eliminación. Siempre le doy vueltas a que es lo que me puede caer, pero no me imaginaba que me iba a tocar limpiar, racionar y cocinar un solomillo. Una prueba que, a priori, me da opciones de optar a la inmunidad. Empiezo limpiando con rapidez, es un producto que conozco y que en Casona del Judío tratamos habitualmente. Veo como parte de mis compañeros cometen errores. Termino el primero de limpiar, tengo una pequeña ventaja. De repente noto como Chicote y Roncero se ponen detrás de mí estos momentos los he vivido a lo largo del programa y lo fundamental es seguir concentrado y no cambiar de idea. Pero en esta ocasión me adelanto y mis puntos de la carne se quedan a un paso de la inmunidad. Veo como Marcel respira al ver que mis puntos no están bien. Finalmente es Marcel quien gana la inmunidad

Después de cada prueba de inmunidad nos suelen dar una pista sobre la siguiente prueba, y esta vez la pista fue la velocidad.

Nos meten en un coche y nos tapan los ojos, como en una película de espías, y después de 20 minutos vemos que estamos en una pista de atletismo. Hay que hacer un plato de pasta por relevos para 10 atletas de élite. Marcel, elige al otro jefe de equipo, Mari Paz. Luego me elige a mí como su primer compañero. Marcel y yo nos llevamos muy bien y estamos cómodos trabajando juntos. Luego escoge a Alex y por último a Montse. El otro equipo está integrado por Mari Paz, Luca, Alejandro y Oriol.

Decidimos que Marcel empiece y que yo termine el plato. Montse y Alex tienen que perfilarlo, para que yo lo remate. Todos tenemos claro que sí o sí la pasta me tiene que llegar cocida o casi cocida. Pero por lo que se ve no todos lo tienen claro: la pasta me llega sin cocer, el agua fría y mi cara en ese momento refleja la derrota. Recuerdo que cuando me pasa el testigo Montse, me comenta que esta pasta se cuece en 6 minutos y yo pienso, en especial esta pasta no baja de 12 minutos y si le sumo el agua fría... Resultado: última oportunidad. Estoy viendo como Oriol destroza su plato, primero quiere hacer un pesto y al momento cambia de opinión. La cara del jurado es un poema. Escucho como Chicote le da varios cortes pero a Oriol le importa poco. A pesar de todas las dificultades conseguimos ser los primeros en presentar al jurado. Intento contar una historia que no me la creo ni yo, me da vergüenza venderles una moto y más estando un campeón del mundo como Pol Espargaró de jurado y que de motos controla un rato. Ya de vuelta con mi equipo, me preguntan '¿Qué tal?'. '¡En serio me lo preguntas, Montse!, pues muy mal, tenías que haber cocido la pasta era algo primordial'. Pero, en vez de reconocer su error, decide echar la culpa a Alex. Somos humanos y todos nos equivocamos, y no dejamos de ser grandes chefs por este tipo de errores porque la presión es muy alta, el jurado coincidió con mi opinión sobre la pasta, al igual que el resto de compañeros, todo el mundo ha visto lo que ha pasado.

Última Oportunidad. Nos visita María Marte, una chef increíble, conocida por fusionar ingredientes y de fusionar va la prueba. Hay que cocinar con salmón salvaje, ciruelas, turrón y salchichón. A priori parece complicado, aunque las ideas me vienen rápido. Llevo ya cuatro pruebas de la última oportunidad y conozco la cocina a la perfección, decido emulsionar el turrón con salchichón, raro sí, bueno también, eso dijeron María y Paco. '¡Eh... que la idea es mía!, les digo en broma.

A falta de 10 minutos, sorpresita de Chicote, también hay que introducir crestas de gallo. Para mí sumo más que resto, ya que me sugiere un crocante al plato que no tenía.

El jurado prueba los tres platos. El mío gusta aunque dicen que algo dulce. Más tarde se ve en televisión que el plato les ha gustado más de lo que parecía, ya que Roncero aún tiene el recuerdo de la piña con el salmón

De vuelta al almacén, tanto Montse como Alex creen que se quedan seguro. Yo soy más autocrítico y digo que si se penaliza el dulzor puede que me vaya hoy. Nos viene a buscar Chicote, nos dicen que hay un plato superior..., y es el mío. Una semana más, Alberto me dice que si no estoy contento. Claro que sí, le contesto, pero a mi lado hay dos compañeros que no lo van a pasar bien y lo mínimo es respetarles.

Entro por la puerta y todos se alegran de verme, bueno todos menos Oriol. Lo siento otra vez será.

Finalmente se va Alex, a veces pagan justos por pecadores.

 

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