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Dos historias, una sola verdad

Cuando empecé a escribir estos artículos sobre mi paso por cada uno de los programas de Top Chef, sabía que este día iba a llegar y me podéis creer cuando os digo que he intentado en numerosas ocasiones hacerme una idea de hacia dónde enfocar este artículo, ya que sinceramente el episodio de mi expulsión da para reflexionar mucho.

Lo que voy a hacer es empezar por la primera prueba. Os pongo en situación: Mari Paz ha sido por decisión del jurado la primera semifinalista. Quedan vacantes dos plazas y tres aspirantes, Alejandro, Marcel y yo.

Llegamos a la cocina y Chicote nos dice que va a ser una prueba en donde es fundamental agudizar alguno de nuestros sentidos y cuando vamos a la despensa, todo está envuelto en papel de aluminio. Lo primero que pienso es: ¡Una prueba divertida! Nos dan la salida y corremos hacia la despensa, veo que el primero en abrir su elección es Alejandro y por lo que oigo, buen tacto; luego llego yo y aquí empieza el show. Saco limones, lima, un plátano, un bote de pimientos de piquillo, un pimiento verde, patatas y mejillones. ¡Algo mas! El jurado se empieza a reír, no es para menos y me comentan: «¡Tendrás que ir a por más ingredientes!». Y yo les digo que no, que estos eran los productos que me habían tocado y con esto iba a cocinar. Sus caras eran de incredibilidad, pero tengo claro qué hacer. Hago una crema de piquillos a la que le añado un poco plátano para contrarrestar la acidez, los mejillones, unos gajos en vivo de limones, ralladura de lima, un poco de pimiento verde asado y finalmente una emulsión de patata. Puedo decir que estoy muy orgulloso de mi plato, ya que con productos humildes consigo un gran resultado

Volviendo a la prueba, Marcel también logra buenos ingredientes. Acabado el tiempo, empieza la cata por parte de Roncero. Abre fuego conmigo, veo que le gusta, intento contar lo que estoy buscando en el plato pero me corta mi explicación. Son cosas que no entenderé nunca, pero «donde manda patrón no manda marinero». Me dice que está muy bueno. Después de catar a los tres, oigo como Roncero dice que hay dos platos muy buenos y uno un poco por debajo, se que está entre Marcel y yo, y tengo la esperanza que valore la dificultad de mis ingredientes, aunque algo me dice que no será así. Finalmente gana Marcel, solo me queda felicitarle porque hizo un gran trabajo.

Siguiente prueba, estamos en Huelva y toca fusionar culturas. Marcel elige las cajas, la peor es para Alejandro, a mi la de dificultad media y él se queda con la fácil. Tengo que reconocer que no fue mi mejor plato, quizás la idea era mejor que la ejecución, y sé que me faltó ser lo valiente que había sido en otras ocasiones. Cuando uno juega a asegurar el resultado normalmente no es positivo. La prueba la gana Marcel y todo se queda en manos de Alejandro y mía.

Última oportunidad y van 7. Hay una prueba que no quiero, catar un plato a ciegas y reproducirlo.

Ferrán Adrià dijo un día: «La creatividad es no copiar»; coincido con él y sé que con esta prueba pierdo puntos. Nos toca catar un plato de un gran chef como es Dani Garcia, 'Lubina a la pimienta, una fritura ligera con una crema de nabo, rábano negro, almendras crudas, jugo de pollo (teriyaki) y mucha pimienta'.

En televisión se repitió una y otra vez que solo acerté la elección de la lubina, aunque si habéis visto el programa, a Alejandro le hago dudar con el ingrediente principal cuando me ve limpiar un pollo, porque hice un jugo de pollo, también utilice las almendras en crudo, añadí mucha pimienta y se ve en las imágenes, puse verduras que no eran las que había utilizado Dani, pero a Alejandro le pasó lo mismo que a mí, y mi pescado no estaba frito, sino marcado.

Para el jurado el mejor trabajo ha sido el de Alejandro y yo respeto la decisión y me alegro por él porque sé que ha luchado mucho. Pero pienso que no pasa nada por decir toda la verdad. Nos vemos en la final.