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En un lugar de La Mancha

El programa 10 ha sido uno de los más raros que me ha tocado vivir hasta ahora. Nos han llegado rumores de que nuestros ex compañeros vuelven, por lo que está claro que la repesca está al caer. Nos llevan a La Mancha y en nuestra cabeza solo pasa que al día siguiente haremos de jueces para decidir qué compañero va a ser el repescado. Nos levantan pronto, he descansado poco y de repente no sé cómo me doy cuenta que no hay repesca, que me toca cocinar y además con 50 grados. Creo que es la primera vez que todo el equipo de rodaje, y cuando digo todo es todo, queremos matar a quién se le ha ocurrido la ubicación de esta prueba. El sitio es precioso pero no son las condiciones para cocinar. Por poner un ejemplo, por el fuerte calor mi placa de inducción deja de funcionar durante 15 minutos.

Alejandro es el más rápido deshuesando el cordero, lo que le da el privilegio de decidir qué parte cocinamos cada uno. Desde mi punto de vista la peor parte me cae a mí, cabeza y cuello; seguido por las asadurías de Marcel; la pierna de Oriol; y la paletilla de Mari Paz. Él se quedó con el carré.

Hay un momento en que se ve cómo Oriol me pide ayuda para encender el horno; parece que no le ayudo aunque más lejos de la realidad, no le ayudó en un primer momento porque como bien he dicho voy muy justo por culpa de mis problemas con la inducción, pero a los pocos minutos voy y le pongo en marcha el horno. Ahora hago una reflexión en alto: Todo el mundo ha visto que programa tras programa, Oriol dice que me quiere fuera, que no me soporta y ¿ahora me pides ayuda? ¡Venga hombre, pero qué me he perdido! Y aún así le ayudo. Un día mi padre me dio un consejo, me dijo que uno es quien es, desde que se levanta hasta que se acuesta y eso intento hacer yo.

Como bien se ha visto, me confundo con las berenjenas de Almagro, no escucho bien y solo oígo berenjenas pero no su apellido. Cuando llega el jurado, me doy cuenta de mi error y corro para solucionarlo, llego a tiempo, aunque es la primera vez en todo el programa que no me sobra tiempo para pensar cómo emplatarlo. Cuando me toca defender mi plato ante los ex concursantes, intento darle sentido a mi plato pero rápidamente veo que el jurado no me lo va a permitir, así que si a esto le sumamos que el plato de Alejandro está mejor ejecutado que el mío, lo lógico es sacar el cuchillo rojo.

Lo bueno que tienen las últimas oportunidades es la posibilidad de conocer a grandes chefs invitados y poder intercambiar algunas palabras con ellos. La prueba consiste en utilizar un mínimo de tres granos o semillas en el plato. Puedo decir que siempre he disfrutado en estas pruebas porque siempre puedes hacer tu plato.

Hago un crema de maíz, encima pongo un poco de coliflor rayada, mini mazorcas, un poco de enoki, nueces, rabanitos, eneldo y todo bañado con una emulsión de agua arroz, puerro y aceite de oliva, para terminar con una palomita de arroz.

El jurado me dice que el plato es redondo; también dicen que el plato de Mari Paz es muy bueno, en cambio Marcel se equivoca con la elección de la cebada y no puede terminar su plato. Oriol comete un gran fallo al rebozar una bolita de queso con semillas de comino, un fallo que si no hubiera sido por el gran error de Marcel, le hubiera hecho recoger sus cuchillos y irse a casa. Cuando esperamos a Marcel para despedirnos, entra en el almacén y nos cuenta que este programa no era de eliminación. No me sale otra cosa de darle un abrazo y decirle: ‘Bienvenido, amigo’.