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La cuchara de la suerte

Programa 8. Entro en las cocinas de Top Chef y lo primero que nos dice el jurado es que vamos a competir con una seguidora de Top Chef y que nos vamos a retar con ella haciendo un plato suyo. Miro a mis dos lados y la cara de todos era un poco de: '¿En serio?'. Cuando entra la espectadora nos comentan que el reto es hacer un plato de pimientos rellenos de bacalao, típico del País Vasco y que la gran mayoría conocemos. Así que no parece una prueba complicada. Confito los pimientos con un poco de ajo, hago una farsa de bacalao muy cremosa, aunque se definirá como 'una papilla', luego le pongo unas hojas de acelga roja y finalmente una bechamel con nuez moscada. Y, hablando de nuez moscada, mi sorpresa es ver como Oriol se queja detrás de las cámaras que yo no le quiero dar ninguna. ¡Hombre, si ves que las tengo yo, solo tienes que dar la vuelta y cogerlas! Porque en ningún momento me entero que me las está pidiendo. En cuanto le escucho le lanzo una. De acuerdo que está toda la dirección diciendo que no se puede lanzar nada, pues por el aire va... je je...

Finalmente gana Oriol. Quizá el piensa que a mi me molesta que el gane la inmunidad. Lo único que pasa por mi cabeza es que la va a utilizar para ir a por mi pero, si el jurado considera que ha hecho el mejor plato, hay que darle la enhorabuena.

Nos vamos a Sevilla. Imaginaos cocinar a orillas del Guadalquivir, en frente de la Torre del Oro. Si hubiera estado nublado el día hubiera sido el día perfecto, «pero que calor que hace aquí».

Nos toca cocinar con la comida que nos trae un estudiante: '¡Hay que ir mas a la compra, hombre!'. En cambio, el otro equipo cocina con una despensa muy abúndante y de calidad. Mi equipo, el gris, lo forman Luca y Alejandro; en el otro están Maripaz, Montse y Marcel. Oriol hará de jurado, un punto para el equipo naranja. Es uno de esos días que disfrutas cocinando, cuando uno tiene todo en contra pero es capaz de sacar ideas de donde parece que no pueden salir. Antes de empezar la prueba, nos tomamos un café y les digo a mis compañeros: «Mirad que cucharas para hacer quenelles (una bola de helado alargada). ¿Nos las guardamos para luego? Si vierais la cara de Meritxell (jefa de redactoras) cuando sacamos nuestras cucharas para hacer quenelles. Me parto de risa: '¡Hay que vigilar mejor¡ Jeje... Desde entonces, antes de cada prueba me revisa de arriba abajo, pero esta cuchara se ha convertido en mi amuleto de la suerte.

Conseguimos el cuchillo verde, y el jurado es tan duro con Maripaz que hace que se derrumbe. Cuando cortan me acerco a ella y la consuelo y animo para que no abande. Mi sorpresa es ver que un cámara se pone a grabarlo todo. Lo mejor es que consigo que Maripaz cambie de idea y luche por quedarse.

En la última oportunidad, la cosa está entre Montse y Maripaz, pero yo imaginaba que se iba Montse, sobre todo al ver el error de dejar las barbas de los mejillones. Hay un momento en el que parece que la culpa la tienen los mejillones, pero Alejandro recuerda a Montse que es ella quien no los ha limpiado.

Finalmente se va Montse. De vuelta al almacén, Maripaz me da un abrazo y me da las gracias. Hay un dicho que dice, «Si te caes siete veces, levántate ocho».