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Punto y seguido, La final de top chef contada desde dentro.

Punto y seguido, La final de top chef contada desde dentro.

Y por fin llegó la final, después de tres meses y medio desde que empezó a emitirse el programa, alcanzamos a ver la tan ansiada final. Tengo que reconocer que había soñado ser uno de los finalistas pero como bien sabéis no pudo ser, he pasado momentos dulces pero también momentos amargos, he reído pero también he llorado, y ahora sé que esta experiencia no se va a repetir y que espero conservarla en mis recuerdos para toda la vida.

Tras ser eliminado, he estado apenas tres días fuera de Madrid y ya estoy de vuelta para participar en el décimo quinto programa de Top Chef. Es el día de los reencuentros con los ex compañeros, a todos los veo muy descansados pero hay dos personas que aún estamos muy agotados, somos Mari Paz y yo, hemos estado a punto de ser finalistas pero se nos escapó por poco.

Voy a entrar por última vez en las cocinas de Top Chef, cuántos recuerdos me trae, cuántos sudores, cuántas últimas oportunidades, ni más ni menos que 7, y ahora sé que no volveré a cocinar más aquí.

Para mí es un día triste, aunque rápidamente me animo al escuchar por parte de Marcel y Alejandro que a ambos les gustaría que fuera yo su ayudante en la final. Es de los mejores premios que un chef puede obtener, ‘La Confianza’. Me sentía como la chica guapa del instituto que todos quieren salir con ella.

Nos dice el jurado que tenemos que hacer 10 corazones de alcachofas y los 6 que primero terminen, tendrán que hacer un plato para que los finalistas, sin saber de quién es el plato, elijan a sus dos ayudantes. Ese día no tenía prisa, durante todo el programa he aprendido a manejar los tiempos y a no precipitarme. Ese día se precipitó Jesús y Chicote le dice que su trabajo no está correcto. Luego llega Luca que sí pasa el corte. Recuerdo escuchar perfectamente como tanto mi redactora como mi cámara me decían: « ¡Pero Sergio si llevas ya 16!». Y yo les decía: « ¡Una más por si acaso!, que a mí a la mínima me echan para atrás».

Aunque algo me decía que yo debía estar ayudando en la final. Levanto las manos y Chicote comprueba que mis corazones de alcachofas son correctos. El último en pasar fue Carlos.

Empieza la siguiente fase, todo el mundo salé corriendo hacia la despensa, todos menos Mari Paz y yo que nos dirigimos a buscar una cazuela para llenarla de agua y así empezar a cocer las alcachofas. Los tiempos son muy importantes y nosotros lo sabemos, después de 13 y 14 programas cada uno, lo sabemos bien.

Empieza la cata y Mari Paz se percata que Alex ha cogido una vajilla que yo utilizaba mucho y Marcel lo sabía porque siempre bromeaba con eso. Y ¡zas!, elige el plato de Alex persuadido por esa vajilla y, esperando que mi plato estuviera detrás, pero no, Julio va a Alejandro y ahora Marcel elige lo que sí que pensó que podía ser mi plato por el contenido y ¡premio! tiene al equipo que he deseado. Finalmente Mari Paz va al equipo de Alejandro.

La final fue especial, es un día en el que tienes más responsabilidad que si fueras tú quien fueras el finalista. A mí me tocó hacer el postre de principio a fin

Era un postre complicado con muchas técnicas, incluso me tuve que sacar de la manga hacer un helado con la Kitchen-aid y nitrógeno líquido, o como evitar la oxidación del licuado de manzana y apio a través de la congelación. Era un postre para medir muy bien los tiempos, aún me acuerdo como la redactora me preguntaba cosas y mi cabeza quería levantarse pero parecía que tenía un muelle que hacía que volviera a bajar. La responsabilidad supongo

Una vez terminado el tiempo, nos suben arriba en donde está un set con televisión preparado para ver los comentarios de las persona que prueban los platos. A pesar de lo que salió en televisión, el primer plato de Alejandro fue superior al de Marcel, aunque el trabajo de Marcel también fue bueno, pero la clave estuvo en el postre. Creo sinceramente que Alejandro se equivocó en su propuesta, demasiado arriesgada y que no convenció. En cambio, el postre de Marcel, estuvo perfectamente equilibrado y bien definido, realmente a todos los comensales les sorprendió.

Quizá mi trabajo fue determinante o quizá no, pero lo que sí puedo decir es que la confianza se devuelve con el trabajo bien hecho y eso fue lo que hice yo.