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¡¡Viva la Madre que me pario!!

Nos acabamos de enterar que este programa será la primera oportunidad de acceder directamente a semifinales y, créanme, la tensión es muy alta.

La primera prueba es de privilegio, tenemos que cocinar con un pollo, pero tiene que saber a casa, esto se complica. Yo toda mi vida he crecido comiendo una infinidad de cosas pero el pollo, solo frito. Mi decisión es hacer un plato nuevo y seguir con mi línea. Voy a deshuesar un muslo para trabajarlo 20 minutos a 70 grados y luego dorarlo por el lado de la piel; luego voy a hacer un jugo con sabor a hogar, en donde coceré unas patatas. Decido hacer una emulsión de piñones y Málaga Virgen y voy a jugar con unas espinacas y algún encurtido, todo parece controlado, hasta que viene el jurado con la escopeta cargada. Chicote empieza a decir que huele mucho a vino blanco, yo le comento que he reducido bien el vino y al momento Roncero dice que huele mucho. Pienso que es mejor esperar a ver el resultado antes de opinar pero nada, me quedo con mi pollo al bodeguero ja,ja,ja.

Cuando terminamos nos dicen que el jurado va a ser unas personas muy conocidas por nosotros, nada más ni nada menos que nuestras madres. Tengo que reconocer que me emocioné mucho. Con mis padres hablo habitualmente pero no siempre tengo la oportunidad de pasar tiempo con ellos, ya que cuando ellos vienen a ver a mis peques yo siempre trabajo. Desde el principio parecía que todas querían votar el plato de su hijo. Yo soy de la opinión que es mejor votar al que más te ha gustado, y si para mi madre ese fue el Alejandro, estoy orgulloso de mi madre que votara por él. Por cierto, ahí quedo la puyita de la madre de Alejandro con «la patata esta aún viva». Si es que de tal palo tal astilla, je,je,je.

Segunda prueba, nos toca cocinar con nuestras madres, un plato de albóndigas, pero en mi casa no solemos cocinar albóndigas. Otro zas en toda la boca.

Mi madre sufrió mucho y yo con ella, pero lo que tenía claro que hiciera lo que hiciera nunca me iba a enfadar con ella, es mi madre y la quiero y pasara lo que pasara ya intentaría yo arreglarlo. Finalmente hicimos un buen trabajo juntos.

Pero las sorpresas no habían acabado, de repente veo que dentro del jurado estaba mi mujer, la persona más importante que tengo, junto a mis hijos. Cuando la vi solo supe decir, ‘preparaos porque mi mujer es muy crítica con la comida, algo que me ha ayudado mucho a mí’. Desde el principio se vio quien habló con criterio y quien condicionada por si el plato era de su familiar o no.

Finalmente el peor plato fue el de Marcel aunque hubo muchas dudas con el de Mari Paz. «Si ya te lo decía tu madre, pon más salsa», je, je, je.

Toca la última prueba, entramos a la cocina y vemos tres cestos, al parecer nuestras madres han elegido los tres ingredientes principales. A diferencia de cómo se ve en la tele, primero destapó su cesto, Mari Paz, seguida por Alejandro y finalmente yo. Y claro si veo que mis dos compañeros tienen productos de primera y yo me encuentro dos trozos de carnes y dos cebollas, pues mi cara es un poema, solo podía pensar: «Pero mamá, ¿qué quieres que haga con esto?». Tras un minuto en shock, reacciono para hacer un plato a la altura de mi madre que es muy grande y así lo hago. Elaboro un canelón de carne y setas, glaseados con un jugo de carne y terminados con una bechamel ligera. En la base puse encurtido y acelga roja, la pasta fue la hoja de acelga.

La primera finalista fue Mari Paz. El jurado dijo de mi plato que estaba muy bueno, pero que claro que el de Mari Paz estaba más rico. Es como si comparas una ostra con un mejillón, hagas lo que le hagas al mejillón siempre estará más rica la ostra. Enhorabuena Mari Paz, hiciste un gran trabajo.